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Blog de Andrés Gutierrez Lara

Media veda, codornices, tórtolas, torcaces, paloma urbanas e incendios forestales

Agosto es un buen mes para recargar las pilas para la vuelta de las vacaciones, una vuelta que este año se presenta especialmente problemática, por lo que se puede leer en estos días en todos los periódicos, con los dos partidos mayoritarios enzarzados en acusaciones y en reproches, con los agentes sociales enfrentados y con el horizonte de varios millones de parados de aquí a fin de año. Así, lógicamente, el mundo de la caza no permanece ajeno a todo esto y la nueva temporada venatoria 2009-2010 se presenta con muchos más nubarrones de los que nos gustarían, con un sector duramente golpeado por la crisis económica.

 

Pero en estos días, a un paso de esa tradicional fecha del 15 de agosto, de la Virgen de agosto, que tradicionalmente marcaba la apertura de la media veda, todos andamos ya revueltos con las opciones venatorias que se nos presentan, tras codornices, tórtolas y torcaces. Ahora, con todo ese maremagno de fechas hábiles, cuando escribo estas líneas ya han pegado los primeros tiros por Aragón, aunque por lo que me dicen con más pena que gloria, ya que sólo en zonas de regadíos se han dado buena perchas codorniceras.

 

Por lo que me cuentan, la torcaz puede ser la que salve las capturas en esta media veda, ya que su abundancia, tras un buen año de cría, así lo asegura, sobre todo en algunas comunidades autónomas, como Madrid, donde muy cerca de la ciudad se dan grandes tiradas a esas espectaculares aves que pasan todo el año en sus alrededores. Muchos días, cuando subo por Somontes, por la Dehesa de la Villa, hacia la sede de la Real Federación Española de Caza, se pueden ver volar varios cientos de ellas. ¡Se podría hacer una magnífica tirada justo al lado de la ciudad universitaria!

 

Así, pues, de norte a sur y de este a oeste, todos nos aprestamos para salir al campo en esta media veda, con nuestros perros o a los puestos de tórtolas y codornices. Sean o no abundantes la perchas, lo importante será volver a disfrutar de la caza y de la naturaleza. Muchos que ahora están por playas o montaña con la familia ya no piensan en otra cosa que en la vuelta y en la primera salida. Tiempo habrá para todo.

 

Si hablaba antes de la abundancia de las torcaces en nuestras ciudades, en lo relativo a las palomas en general ya no es que sean abundantes, es que es una plaga. Incluso en Barcelona y en otras capitales han tenido que pedir ayuda ciudadana para controlar la plaga y que no se las dé de comer. Los principales problemas son el deterioro de los edificios y el riesgo de transmisión de enfermedades.

 

Otro grave problema de este verano, que ya hemos denunciado desde la Real Federación Española de Caza, es el fuego, esos incendios forestales que vienen arrasando miles y miles de hectáreas, calcinando nuestros montes y afectando a muchas especies cinegéticas. Además, la mayor parte de ellos son provocados por pirómanos desalmados, que según los datos apenas cumplen condena por sus acciones delictivas y además una gran mayoría no son detenidos y sobre todo no llegan a prisión

 

La situación es tan preocupante, que todos debiéramos colaborar para su extinción. Los cazadores hemos ofrecidos nuestra colaboración, pero se necesita mucho más. Una verdadera política forestal, que limpie nuestros montes y los mantenga en las condiciones adecuadas. Los fuegos se apagan muchos meses antes de que se produzcan, con las medidas correctoras oportunas. Los últimos datos difundidos son apabullantes. En los siete primeros meses de 2009 han ardido 34.000 hectáreas más que en todo 2008 (más de un 80% más) y solo 11.000 hectáreas menos que en todo 2007 y en estos días de agosto se siguen sucediendo las noticias de nuevos incendios forestales.

 

Hasta la misma ministra de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, Elena Espinosa, admitía hace poco que hay que "perfeccionar un poco más la prevención para no vivir situaciones tan duras como las que estamos viviendo". Los cazadores hemos reiterado, a través de toda nuestra estructura federativa, nuestra oferta de colaboración y siempre estamos dispuestos a trabajar en nuestros montes para evitar estas situaciones, pero para ello necesitamos las autorizaciones forestales oportunas. Queremos salvaguardar nuestros cotos de las llamas, pero para ello precisamos una mayor coordinación con las Administraciones y, sobre todo, que se nos considere como lo que realmente somos: conservadores de la naturaleza, con mucha horas en el campo, que pueden detectar los incendios y con nuestros medios colaborar con esos hombres que se juegan la vida para evitar que se extiendan.

 

Ese mensaje, junto con nuestro dolor por la pérdida de vidas humanas en esos incendios, es el que hemos hecho llegar a la Administración y a toda la sociedad española, al mismo tiempo que pedimos que se depuren todas las responsabilidades y se lleve a prisión a aquellos desalmados que provocan esos incendios forestales y atentan gravemente contra nuestra biodiversidad. Si no lo hacemos pronto, será otra batalla perdida.

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